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Color de azúcar en cualquier plaza

La tradición del algodón de azúcar se centra en ser un dulce icónico de ferias, fiestas y momentos especiales, simbolizando alegría, nostalgia y unión familiar; su magia reside en el espectáculo visual de su creación (hilos de azúcar), convirtiéndose en una experiencia colectiva y un recuerdo de infancia, con raíces en Italia pero popularizado en E.U. y adoptado en México como parte de su cultura festiva y ambulante en cualquier plaza.
Un poco de historia.
- En Italia (siglo XV) nace como un lujo, donde reposteros derretían azúcar para decorar postres, haciéndolo inaccesible.
- La invención de la máquina de algodón de azúcar (1897) fue hecha por el dentista William J. Morrison y el confitero John C. Wharton. Ellos crean la máquina eléctrica, presentándola en la Feria Mundial de 1904 en París, Francia, llamándola «Fairy Floss» (seda de hadas).
- Cuando llega a México se convierte en un clásico de las calles y ferias, junto a otros dulces típicos, adoptando colores como el rosa mexicano y formas divertidas.
Para muchos, es un dulce inolvidable que evoca la niñez y momentos felices, un recuerdo de la «memoria colectiva».
Actualmente se ha adaptado con toppings como tajín, galletas de chocolate y formas creativas (flores, ositos) para eventos.
Como dato curioso, el día 11 de diciembre se celebra el «Día Mundial del Algodón de Azúcar», una excusa perfecta para recordar que pocas cosas activan la memoria como ese bocado ligero, dulce y casi imposible de coger con las manos sin acabar pegajoso.
Para que este producto obtenga su consistencia ligera que se deshace con facilidad al ser ingerido, tiene que pasar por un método especial, en el que primero la azúcar granulada se calienta en una máquina hasta que se derrite e inicia un proceso químico en el que se rompen las fuerzas intermoleculares entre las moléculas de sacarosa; en otras palabras, la exposición al aire libre del líquido provoca un enfriamiento rápido.
En consecuencia, las moléculas de sacarosa no pueden formar cristales, pues en su lugar se crean hilos de vidrio, los cuales son tan finos que se derriten en la boca, por lo que se genera ese efecto tan característico del algodón.
Por otro lado, es importante que su consumo sea moderado para prevenir problemas de salud, ya que por lo regular una porción de 100 gramos de algodón de azúcar pueden aportar hasta 643 kilocalorías, un atentado a la salud, pero con toda seguridad un viaje a los recuerdos de la infancia paseando en la plaza.
